Disponible ahora
en español
De Amy Goodman y David Goodman
Edición firmada, cómpralo (en inglés)
Escuche
25 de noviembre de 2008 — Mientras el Presidente electo Barack Obama se centra en la crisis económica de Estados Unidos, arde otro incendio: el conflicto Israel-Palestina. Quizá no hayan oído mucho últimamente sobre el desastre en la Franja de Gaza. Ese silencio es intencional: El gobierno israelí prohibió el ingreso de periodistas internacionales en los territorios ocupados.
Más...
19 de noviembre de 2008 — Evo Morales sabe acerca de “cambios en los que uno puede confiar.” También sabe lo que pasa cuando se fuerza a una élite poderosa a que haga cambios que no quiere. Más...
12 de noviembre de 2008 — El primer afroestadounidense elegido para ser presidente de Estados Unidos recién visitó lo que pronto será su nueva residencia, una casa construida por esclavos. Con un gesto de su pluma, el día de la toma de posesión de la presidencia, el presidente Obama podría prohibir la tortura. Sería un modo de rendir homenaje a aquellos esclavos que construyeron su nuevo hogar, la Casa Blanca. Más...
5 de noviembre de 2008 — Casi se podía oír el suspiro de alivio colectivo del planeta. Las elecciones presidenciales estadounidenses han sido un evento global en todo sentido. Barack Hussein Obama, hijo de un padre keniano de color y de una madre blanca nacida en Kansas, que creció en Indonesia y Hawaii, representa para muchos un puente viviente entre continentes y culturas. Quizás, el trabajo que más lo calificó para la presidencia fue el más criticado por sus oponentes: su trabajo como organizador comunitario en Chicago. Más...
29 de octubre de 2008 — El Día de las Elecciones se acerca, y con él, una prueba de la integridad de nuestro sistema electoral. ¿A quiénes se les permitirá votar, quiénes serán privados de ese derecho? ¿Quiénes podrán usar papeletas tradicionales, quiénes usarán máquinas de votación electrónica? ¿Estarán los centros de votación abiertos el tiempo suficiente para el histórico nivel de participación que se espera? Más...
22 de octubre de 2008 — El cambio está muy cerca. Salvo que se repita el prolongado recuento de votos del año 2000 en Florida, pronto habrá un vencedor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En tiempos de crisis económica, el cambio es algo que uno guarda en el bolsillo y que quiere conservar. Las campañas electorales, sin embargo, no funcionan con monedas de pocos centavos. Sus arcas, especialmente la de los demócratas, están llenos. Más...
16 de octubre de 2008 — Las elecciones presidenciales de 2008 pueden llegar a tener el mayor índice de participación en la historia de EE.UU. Las organizaciones que promueven el registro de votantes y los comités electorales locales se han visto sobrepasados por la cantidad de personas ansiosas por votar. Pero no todos están contentos con este florecimiento de la democracia. Más...
8 de octubre de 2008 — El reciente debate de los candidatos a la presidencia de Estados Unidos fue para dormir a cualquiera. En un debate es importante que los participantes estén realmente en desacuerdo. Pero los senadores Obama y McCain coinciden sustancialmente en muchos asuntos. Por eso los debates deberían ser abiertos y los candidatos de los terceros partidos e independientes deberían ser incluidos. Más...
Columna de Amy Goodman » Por Amy Goodman
SAINT PAUL, Minnesota. – La represión a los periodistas practicada por el gobierno es una auténtica amenaza a la democracia. Durante la Convención Nacional Republicana, que se está celebrando esta semana en St. Paul, Minnesota, la policía está sistemáticamente atacando a los periodistas. Fui arrestada junto a dos de mis compañeros, los productores de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar, cuando estábamos haciendo la cobertura informativa del primer día de la Convención. He sido injustamente acusada de un delito menor. Mis colegas, que simplemente estaban informando, podrían ser acusados de provocar disturbios, un delito mucho más serio.
Las Convenciones Nacionales demócrata y republicana se han convertido en caros y prolongados eventos de teatro político, básicamente, cuatro días enteros de publicidad para promocionar a los principales candidatos a la presidencia. Del otro lado de las rejas de seguridad, se han convertido en importantes encuentros para los movimientos de base, para que la gente se reúna–en medio de las banderas, banderines, banderolas y guirnaldas–para expresar los derechos enumerados en la Primera Enmienda de la Constitución: “El Congreso no aprobará ninguna ley que establezca la adopción de una religión o la prohibición del libre ejercicio de la misma; o que coarte la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y solicitar al gobierno la reparación de agravios.”
Detrás de toda la hipérbole patriótica que acompaña a las Convenciones, y los miles de periodistas y trabajadores de los medios que acuden a cubrir los eventos organizados para la ocasión, ocurren serias violaciones del derecho básico a la libertad de prensa. Aquí, en las calles de St. Paul, la prensa tiene la libertad de informar sobre los eventos oficiales de la Convención Nacional Republicana, pero no la libertad de informar sobre la violencia policial y los arrestos generalizados llevados a cabo contra aquellos que han venido a hacer una petición a su gobierno, manifestándose.
El 1º de septiembre era el Día del Trabajo (celebrada en EE.UU.), y se estaba llevando a cabo una manifestación contra la guerra que contaba con una gran asistencia de gente, con familias de esta misma ciudad, estudiantes, veteranos y gente de todo el país que se había dado cita para oponerse a la guerra. Los manifestantes superaban enormemente en número a los delegados republicanos.
Había un ambiente positivo y festivo, unido a una creciente ansiedad por la trayectoria que estaba tomando el huracán Gustav, y por si Nueva Orleans sería devastada una vez más. Más tarde, durante ese mismo día, se produjo una manifestación espontánea no autorizada. Los policías – uniformados con equipamiento antidisturbios, con cascos, protectores para la cara, porras y latas de gas pimienta—cargaron contra la manifestación. Condujeron a manifestantes, peatones que pasaban por ahí y periodistas que estaban trabajando hasta un estacionamiento; allí los rodearon y empezaron a esposarlos.
Nicole estaba grabando la escena. La grabación de su propio arresto, muy violento, resulta escalofriante. Policías con uniforme antidisturbios la atacaron, y le gritaron: “Contra el suelo”. En la grabación se puede escuchar la voz de Nicole, repitiendo claramente “¡Prensa! ¡Prensa! ¿A dónde se supone que vamos?” Estaba atrapada entre los coches estacionados. La cámara cae al suelo en medio de los gritos de dolor de Nicole. Le golpearon la cara contra el asfalto, estaba sangrando por la nariz y tenía la bota o rodilla de un pesado agente sobre su espalda. Otro agente le tiraba de la pierna. Sharif fue lanzado contra una pared y pateado en el pecho; su brazo estaba sangrando.
Yo me encontraba en el Xcel Center, sede de la Convención, entrevistando a los delegados republicanos. Acababa de entrevistar a la delegación de Minnesota, cuando recibí una llamada telefónica que me informaba que Sharif y Nicole habían sido brutalmente arrestados, en todo sentido. El cineasta Rick Rowley, de Big Noise Films, y yo fuimos caminando hasta donde se suponía que estaban mis compañeros. Sin aliento, llegamos al estacionamiento. Me acerqué a la barrera de policías antidisturbios y pedí hablar con el oficial a cargo, diciéndoles que habían detenido a periodistas acreditados.
No habían pasado unos segundos cuando me agarraron, me arrastraron hacia el otro lado de la barrera policial, me retorcieron los brazos, poniéndomelos a la fuerza tras la espalda, y me esposaron con unas rígidas esposas de plástico que se me clavaban en las muñecas. Pude ver a Sharif con el brazo cubierto de sangre y su acreditación de prensa colgándole del cuello. Volví a decir que éramos periodistas acreditados, y fue ahí que un agente del Servicio Secreto se acercó y me arrancó del cuello mi acreditación de prensa para la Convención. Me llevaron al garaje de la policía de St. Paul, donde se habían habilitado jaulas para detener a los manifestantes. Se me acusó de obstrucción a las tareas de un oficial de paz. Nicole y Sharif fueron llevados a prisión, acusados de provocar disturbios.
El ataque y posterior arresto contra mi persona y los productores de Democracy Now! no fue un suceso aislado. Una organización de videastas llamada I-Witness Video (Video soy testigo) había sufrido una redada dos días antes. Integrantes de otro grupo de documentalistas, el Colectivo Glass Bead, fueron detenidos, y sus cámaras y computadoras fueron confiscadas. El miércoles, I-Witness Video sufrió otra redada y finalmente fueron obligados a abandonar la casa en la que habían montado su oficina. Cuando le pregunté al jefe de policía de St. Paul, John Harrington, cómo se supone que deben trabajar los periodistas en semejante atmósfera, sugirió: “Incorporando a los periodistas como acompañantes de nuestra fuerza de patrullaje.”
La noche del lunes, horas después de que fuéramos arrestados, y después de una gran protesta pública, Nicole, Sharif y yo fuimos liberados. Así fue nuestro Día del Trabajo. Gajes del oficio.
———————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Acción de Alerta – Solidaridad con Amy Goodman y Democracy Now!
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org